¿Alguna vez has pensado: “No soy tan bueno como creen”, “He tenido suerte” o “En cualquier momento se darán cuenta de que no valgo tanto”?
Si te reconoces en estas frases, es posible que estés viviendo el síndrome del impostor. Y quiero que sepas algo importante desde el principio: no estás solo/a, y no significa que seas un fraude.
En este artículo te explico qué es el síndrome del impostor, cuáles son sus síntomas, por qué aparece y cómo empezar a superarlo.
¿Qué es el síndrome del impostor?
El término fue descrito por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, quienes observaron que muchas personas exitosas atribuían sus resultados a la suerte o a factores externos, en lugar de reconocer su capacidad real.
No es un trastorno clínico, pero sí puede generar un gran malestar emocional y afectar a tu autoestima, tu rendimiento y tu bienestar
Síntomas del síndrome del impostor
Estas son algunas señales frecuentes:
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- Sientes que no mereces tus éxitos.
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- Minimizar tus logros es casi automático.
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- Piensas que los demás sobreestiman tus capacidades.
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- Temes cometer errores porque confirmarían que “no eres suficiente”.
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- Te exiges más que a nadie.
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- Trabajas en exceso para compensar una supuesta falta de talento.

Muchas personas con síndrome del impostor conviven además con ansiedad, e incluso puede coexistir con problemas como el trastorno de ansiedad generalizada cuando la preocupación por el rendimiento se vuelve constante.
¿Por qué aparece el síndrome del impostor?
No surge por falta de capacidad. Suele tener raíces más profundas:
1️⃣ Autoexigencia y perfeccionismo
Si tu estándar interno es inalcanzable, cualquier error se convierte en “prueba” de que no vales.
2️⃣ Educación basada en el rendimiento
Crecer en entornos donde el amor o el reconocimiento estaban ligados al éxito puede generar miedo constante a fallar.
3️⃣ Comparación constante
En la era de redes sociales y entornos competitivos, es fácil comparar tu interior (dudas, inseguridades) con el exterior perfecto de los demás.
4️⃣ Baja autoestima encubierta
A veces parece seguridad por fuera, pero por dentro hay una sensación profunda de insuficiencia.
Cómo superar el síndrome del impostor (paso a paso)
Superarlo no significa dejar de tener dudas, sino aprender a relacionarte con ellas de forma más sana.
1. Observa tu diálogo interno
Cuando aparezca el pensamiento “no soy suficiente”, pregúntate: ¿Qué evidencia real tengo de que esto es cierto?
2. Lleva un registro de logros
No para presumir. Para equilibrar la balanza mental. Tu mente recuerda más los errores que los éxitos.
3. Habla de ello
Compartirlo reduce la vergüenza. Descubrirás que muchas personas brillantes sienten lo mismo.
4. Permítete ser humano/a
Equivocarte no invalida tu capacidad. El error no te convierte en impostor, te convierte en persona.
5. Trabaja la raíz en terapia
Muchas veces el síndrome del impostor está conectado con experiencias tempranas, miedo al rechazo o patrones de autoexigencia aprendidos
Algo que necesitas escuchar
Si estás leyendo esto y te identificas, probablemente eres más capaz de lo que crees.
El síndrome del impostor no aparece en personas incompetentes.
Aparece en personas responsables, exigentes y comprometidas… que han aprendido a dudar de sí mismas.
Y eso se puede trabajar.
¿Sientes que el síndrome del impostor está afectando a tu vida?
Si la autoexigencia, la ansiedad o el miedo constante a no estar a la altura están interfiriendo en tu bienestar, pedir ayuda no es debilidad. Es autocuidado.
En terapia podemos trabajar:
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- Tu autoestima real (no la basada en resultados).
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- La relación con el error.
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- El perfeccionismo.
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- La ansiedad asociada al rendimiento.
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- La seguridad interna más allá de la validación externa.
✨ Puedes reservar tu primera sesión y empezar a sentirte suficiente sin tener que demostrar nada constantemente

